Muchos negocios tienen imágenes inconsistentes, fotografías improvisadas o dependen excesivamente de bancos visuales genéricos que no transmiten identidad.
Tienen retratos que no representan su nivel de trabajo y productos sin escala ni detalle claro.
Al final, terminan con páginas web y redes sociales construidas con imágenes que nunca fueron planeadas para convivir con texto o adaptarse a los diseños finales.