Existen marcas con muchas piezas y ninguna idea común. Sus mensajes resultan contradictorios y su diseño carece de estrategia.
Tienen campañas desconectadas, presentaciones que contienen información pero no persuaden e identidades visuales sin una voz clara.
Cuando esto ocurre, cada esfuerzo publicitario parte desde cero en lugar de construir sobre un posicionamiento sólido.