Muchos negocios dependen únicamente de redes sociales, donde su información está dispersa y el cliente no entiende rápidamente qué ofrecen.
No existe un lugar propio para presentar servicios, lo que provoca que WhatsApp reciba conversaciones poco calificadas y repetitivas.
Una página web propia no compite con las redes sociales. Las complementa. Su función es ordenar, explicar y facilitar el contacto para que cada visita tenga un propósito claro.